Alcohol

 

 

ALCOHOL

El etanol es una droga legal de consumo muy ampliamente difundido en el planeta. que se encuentra contenida en las bebidas alcohólicas. Como producto de uso médico el etanol es utilizado como antiséptico externo de baja potencia, por lo que no se encuentra clasificado por la Ley General de Salud como fármaco.

 

Habitualmente es la sustancia consumida por los pacientes adictos, como sustancia de inicio de su dependencia o bien la combinan esperando alcanzar un refuerzo de los efectos de otras sustancias.

 

El alcohol se obtiene de la fermentación y destilación de diversos granos, frutos y plantas, y se encuentra contenido en diferentes proporciones en las bebidas alcohólicas. La mayor parte de los vinos de mesa contienen 10-12%. La cerveza contiene entre 4-6%, y los vinos fuertes y destilados de granos y agave poseen concentraciones que varían del 20-60% de alcohol.

 

El alcohol actúa como un agente perturbador inespecífico de la membrana neuronal alterando tanto su permeabilidad como las propiedades de sus componentes. Algunos de los efectos bioquímicos y conductuales causados por el alcohol, pueden deberse al incremento de la transmisión inhibitoria, probablemente mediada por los receptores GABA. Esta potenciación de los efectos GABAérgicos podría deberse a un aumento en el paso de los iones cloruro cargados negativamente, hacia el interior de la célula. El etanol también afecta la transmisión de glicina, el cual es un importante neurotransmisor inhibidor. Tanto la serotonina como la dopamina y noradrenalina, parecen tener relación con la capacidad reforzadora del etanol en el mantenimiento de la conducta de beber

 

El alcohol se absorbe rápidamente por el tubo digestivo a nivel del estómago, e intestino. La absorción completa del alcohol puede requerir de 2-6 hrs. o más, dependiendo del volumen y concentración de la sustancia, presencia de alimento en el estómago y tiempo en el que la bebida se ha ingerido, entre otros factores.

 

El hígado es el lugar donde predominantemente se efectúa su oxidación, aunque órganos tales como el corazón y el estómago pueden metabolizar también el producto. Entre 90-98% del etanol ingerido es oxidado y metabolizado en el cuerpo, el resto se excreta en forma inalterada.

 

Los efectos tóxicos del alcohol mantienen relación con las concentraciones de la sustancia en la sangre.. Cuando las concentraciones alcanzan los 30 mg/100 ml pocos son los efectos que se observan en las personas que no han desarrollado aún tolerancia al etanol. A los 50 mg/100 ml las respuestas y reacciones se lentifican y los procesos mentales integrativos comienzan a alterarse. A una concentración de entre 100-150 mg/100 ml la mayor parte de las personas muestran signos evidentes de intoxicación. Si la ingestión continúa, las funciones físicas y congnitivas se alteran, pudiendo llegar al deceso tras el estado de coma.

 

El consumo continuado de etanol genera tolerancia. Ésta se produce por el desarrollo de una depuración acelerada del alcohol. Cuando esto sucede, también se induce tolerancia cruzada a otras sustancias tales como anestésicos generales y otros depresoras del sistema nervioso central, entre las cuales las más frecuentemente vistas están los tranquilizantes y barbitúricos

 

La dependencia que el consumo de alcohol produce, es tanto de psíquica como física, la cuales tienen relación con los diferentes patrones de consumo que van desde la ingestión regular y diaria de grandes cantidades de alcohol, hasta largos intervalos de sobriedad mezclados con periodos de embriaguez cotidiana. En ambos casos, el sujeto tiende a incrementar paulatinamente la cantidad ingerida, y pese a sus esfuerzos de voluntad es incapaz de controlar la ingestión, empleando cada vez más tiempo en actividades relacionadas con la dependencia, evidenciando así el deterioro de su vida laboral y familiar, al igual que tolerancia a la ingestión y complicaciones físicas.

 

La interrupción repentina de la ingestión de alcohol puede producir síntomas como la ansiedad pronunciada, temblores, alucinaciones, y hasta convulsiones. Los efectos a largo plazo del consumo de grandes cantidades de alcohol, especialmente en conjunto con una nutrición deficiente, puede ocasionar daños permanentes a órganos vitales como el cerebro y el hígado. Además, las madres que beben alcohol durante el embarazo pueden tener hijos que presenten síndrome fetal de alcohol o que sufran de atraso mental u otras anormalidades físicas irreversibles. Las investigaciones indican asimismo que los hijos de padres alcohólicos corren mayor riesgo que otros niños, de convertirse en alcohólicos.

 

Cómo Actúa el Alcohol en el Cerebro

Primero veremos cómo se comunican las células del cerebro (neuronas), llamada neurotransmisión.

 

Diferentes partes del cerebro regulan distintas funciones. En la primer escena se puede observar las regiones cerebrales que controla tales cosas, como son: el movimiento, pensamiento, el juicio, la memoria, y "la gratificación", o el sentimiento de placer que viene posterior al hace algo agradable (saborear un pedazo de pastel, recibir una felicitación, etc.).

 

 

Los científicos opinan que todas las drogas de abuso, como la cocaína, el alcohol, la nicotina, y la heroína, activan la senda de la gratificación cerebral, mostrada en la segunda escena. La senda de la gratificación abarca el área ventral del tegmento (VTA), el núcleo accumbens, y la corteza prefrontal.

 

 

Las señales viajan a lo largo del circuito de la gratificación (y a través de otras áreas del cerebro) a lo largo de una red de neuronas, o células nerviosas, en forma de impulsos eléctricos --como se translada la electricidad a traves de una red de alambres.-- Éstas son las neuronas en el circuito de la gratificación cerebral (donde las drogas de abuso actúan), observe el "acercamiento" de la siguiente escena . La animación muestra cómo los impulsos seguirían el conducto de el axon de una neurona asta el final de la terminal del axon, salta a la próxima neurona, y continúa a través de esa neurona, en una escena posterior veremos con más detalle el desplazamiento del impulso en las neuronas.

 

 

En la siguiente escena vemos un "closeup" de la hendidura entre dos neuronas, llamada sinapsis El impulso de la misma manera que una corriente eléctrica no puede cruzar una abertura como eléctricidad, lo cruza mediante un mensaje químico por medio de "mensajeros" llamados neurotransmisores (en color lila), que pasan a la membrana nerviosa de la siguiente neurona y descarga su contenido generando otro impulso eléctrico.

 

 

El alcohol se toma oralmente, como una bebida, y es rápidamente absorbido a través de las paredes del estómago dentro del torrente sanguíneo. Se desplaza a través del cuerpo al cerebro dónde actúa en muchas áreas diferentes. El beber alcohol por lo tanto causa una gama amplia de cambios en las funciones relacionadas con el cerebro. Generalmente se dice, tiene un efecto amortiguador o tranquilizante en la actividad cerebral. Beber alcohol causa decremento de atención, disminuye las inhibiciones, cambios de humor como euforia y reducción de la ansiedad, y somnolencia. Beber demasiado puede causar letargo, confusión, conversación torpe, pérdida del control motriz, amnesia, inconsciencia, falta de respiración, e incluso la muerte.

 

La Función Normal del Gaba

En la figura siguiente vemos un "acercamiento" de la hendidura sináptica entre dos neuronas. Como hemos visto el impulso cruzar el hueco como "mensaje" químicos (neurotransmisor). Esta animación muestra la acción de otro neurotransmisor llamado GABA (o ácido gamma-aminobutírico) que actúa para sosegar la actividad eléctrica en la porción del cerebro. El GABA (de color verde) se produce también en el ápice de la neurona, y se guarda en vesículas que se transfieren a la membrana celular y sueltan el GABA en la hendidura. El GABA cruza el hueco entre las neuronas, y entonces se adhiere a los sitios del receptor, o receptores, en la neurona vecina, como se muestra en la parte inferior de la figura.

 

 

Aquí, el GABA, mostrada en verde, se elabora en el ápice de la neurona y es empaquetada en contenedores llamados vesículas. Cuando un impulso eléctrico llega al final de la neurona, la vesícula pasa a la membrana nerviosa y descarga su contenido de GABA en la hendidura sinaptica. El GABA cruza el hueco y se adhiere a los sitios del receptor o receptores (de color rosa), en la membrana de la siguiente neurona.

Cuando el GABA ocupa un receptor, disminuye la actividad eléctrica de la neurona. (Es decir, la actividad eléctrica de la neurona se "tranquiliza".) Después de un rato, el GABA fuera del receptor es removido de la sinapsis por las bombas del captación (reuptake-pumps) que lo regresan a la primera neurona.

 

Cuando se agrega Alcohol

Cuando el GABA se adhiere a sus receptores, los conductos de la neurona parpadean abriendo y cerrado, dejando moléculas cargadas negativamente llamadas iones (mostrado en la fig. en blanco) pasando dentro de la neurona. Esto disminuye la actividad de la neurona. En primer plano se muestra los conductos de entrada del ion en una unión normal de GABA, y posteriormente cuando el alcohol se agrega.

 

 

El alcohol, mostrado en negro, también se une a los receptores de GABA, e incrementa el efecto tranquilizador que el GABA tiene sobre las neuronas. Los investigadores todavía no están completamente seguros cómo se causa este aumento, pero un teoría sostenida es que causa que los conductos del ion permanezcan abiertos mucho más tiempo, así aumentando el flujo del ion. El resultado es un efecto tranquilizando mucho mayor en el cerebro. Debido a que existen receptores de GABA en muchas partes del cerebro, varias partes son afectadas. Esto causa el efecto sedante del alcohol en muchas funciones controladas por el cerebro --el juicio, el movimiento, e incluso la respiración.

 

Desgraciadamente, el uso prolongado del alcohol causa que el cerebro se adapte, para que dependa de la presencia de alcohol para funcionar normalmente. Después, si la persona deja de beber, él o ella experimenta ansiedad, nerviosismo, malestar emocional, insomnio, temblores, y en el alcoholismo severo, a veces convulsiones y/o muerte. Incluso mucho tiempo después de que la persona ha dejado de beber alcohol, las anormalidades cerebrales pueden continuar, causando sensación de incomodidad y anhelando más alcohol para relevar estos sentimientos.